
domingo, marzo 09, 2008
domingo, marzo 02, 2008
¡Bendición!
Sí, papá, te pido la bendición, como acostumbramos aquí en Venezuela, a pedir a los padres, a los tíos, padrinos, a quien queramos mucho y tengamos como alguien especial, la bendición. Sólo que en este caso, ahora me bendecirás seguro desde otra dimensión, desde un lugar ignoto, y en mi fe, desde donde van las almas después que parten del cuerpo.
Te fuiste mi viejo. Decías siempre que te morirías el día que “a ti te diera la gana de morir” y así fue, porque de otra manera seguro, seguirías con nosotros aquí. Te fuiste y dejaste tantos vacíos, la casa se siente más grande, tu voz que llenaba y tronaba como un eco, ya no se escucha, tu mueble preferido, te espera para que leas la prensa en voz alta, como siempre, y todas las mujeres que aquí viven, diciéndote, “papá, que Migdalia no ha leído aún los periódicos” . “Ajá”, -respondías- y a los quince segundos de nuevo la lectura y el correspondiente comentario a la noticia del día. Asi, día tras día de mi estar en casa, me acostumbré a que siguieras leyéndome, ahora de adulta y tan vieja como tú, lo que de niña, siempre hacías, la prensa diaria.
Te fuiste mi viejo, y dejaste en todos el vacío mayor, ese que no se sabe cómo definir, ni explicar, pero que se siente tan adentro y tan de alma, que pareciera cortara como un fino bisturí. Mi mamá, tan pequeña ahora, tan débil, te espera como si hubieras salido de viaje para Cabimas o Mérida, fueron sesenta y dos años juntos en un matrimonio donde ella era esa sombra luminosa que te seguía, que te tuvo como su pilar y guía. Mi hermana, llora y sonríe con pena, va a tu habitación y te busca en cada detalle, tenías un mundo en ese espacio tan tuyo. Mi sobrina, quien te cuidaba ya como a un niño grande, lo quiere todo y luego no sabe qué hacer con tanto y vuelve sobre sus pasos, acariciando tu ropa. Mi hermano, ha acomodado todo, buscando esos papeles que siempre hay que buscar sin saber cuáles son, encontrándote en cada rincón donde dejabas tu historia.
Y yo, yo no sé ni cómo siento, sólo sé que en este momento escribo con los ojos llenos de llanto…
Como a cada rato, en los últimos tiempos repetías este fragmento, como yo tantas veces, te lo repito, bajito, para que no te despiertes, asustado y temeroso:
“Ningún hombre es, en sí, equiparable a una isla; todo hombre es, en sí parte de un continente; es una porción de la tierra firme.
Cuando el mar se lleva un terrón, como cuando se deshace un promontorio, Europa se disminuye.
Lo mismo pasa cuando se llevan a uno de mis amigos. –La muerte de todo hombre me disminuye, porque yo soy una parte de la humanidad.
Por eso, no mandes nunca a preguntar Por quién doblan las campanas: ¡ están doblando por ti ¡
John Donne
Papá, desde donde estés…¡bendición!
Ovidio Antonio Mansilla Serjal, falleció el 29 de febrero de 2008, a las 12:00meridiem.
Migdalia B. Mansilla Rojas, su hija, murió un mucho ese día con él.
miércoles, diciembre 12, 2007
Hasta el final [Migdalia Mansilla]

la razón se levanta
rompe los esquemas
se torna bordón de las angustias
traspasa el tiempo
-con su aguda lanza-
el pecho inundado
de evocaciones viejas
el cuerpo cae
..............pétreo
.................inerte
se vacían las manos
de la mies atrapada
al soplo del viento
y en el yacer
del último minuto
las huellas de la vida
quedan impresas
en los ojos de arena
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al escuchar el tic-tac… de aquel reloj.
Diciembre 12 de 2007
domingo, noviembre 18, 2007
De tercera [Migdalia Mansilla]

somos un puñado de los otros
Honore Daumier, Vagón de tercera clase
Época:Siglo XIX. RealismoNombre:Vagón de tercera claseDescripción:1863-1865. Óleo sobre lienzo. 65,4 x 90,2 cm. The Metropolitan Museum of Art. New York. USA.Autor:Honore Daumier
Editor:juanjomestre
domingo, septiembre 23, 2007
Inventarios [Dueto: Migdalia Mansilla / Liliana Varela]

Inventario I
Quedan dos brazos caídos,
una pluma casi sin tinta,
la palabra perdida en el verso
de una página estrujada
en la urgencia de una mujer
que se desgrana,
en un torbellino
de besos desgarrados.
Quedan rumores de ayes idos
en el doblez de mi sábana,
la lágrima furtiva y rebelde
dibujando soledades en mi almohada,
quedan también los sueños indefensos
de un mañana colgado,
en el perchero de la espera.
Quedan las paredes vacías,
descolgados los cuadros pintados
con el pincel alado de la ilusión,
junto a las fotografías sonrientes
de tiempos festivos y extraños.
Queda el quinqué que iluminó
las madrugadas del amor de hacer,
el cenicero con el último cigarrillo
y la carta que dejaste antes del viaje,
en un intento de amor sin despedida.
Quedan al fin,
asentados en el libro de la vida,
los reproches de mi alma,
en las líneas del adiós.
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al sentarme a sacar las cuentas de esta vida contigo y más, sin ti.
Septiembre 14 de 2007
Del Libro inédito: En la oquedad del tiempo
....................................(versos de olvido)
Inventario II
Quedan sin terminar los "te quiero"
en respuesta al amor que te tenía,
una colilla, cenicero ya vacío
mudo testigo de nocturna huida.
Queda el eco de tu voz en el vacío
que se llenaba con el goce del placer,
un suspiro, caricias sin destino
una flor que marchita no te ve.
Lili
Inventario III
queda un rosario de palabras/
nunca dichas
otras vagando en el espacio
alguna perdida en el torrente
de algún río lisonjero
en el rumor de su voz
queda una camisa olvidada
el pañuelo con que enjugué
las lágrimas de la despedida
queda el olvido
repleto del recuerdo
que eres tú
Migdalia
Inventario IV
Queda la impronta de tus manos
que a las mías amparaban
en la tarde azul
del lamento-lágrima.
Queda tu risa en la memoria
que hoy recuerda y se reprime...
esa sensación de pesar
que comprime el alma
y la repliega.
Quedan los sitios que ocupaba
tu estampa -y mi piel
ahora sólo son santuarios
donde flagelo mi ser.
Lili
Inventario V
quedan tus huellas
salpicadas en mi piel
el cuaderno donde escribí
el diario de lo no vivido
queda el chasquido de tus besos
retumbando en mi memoria
la oración de cada mañana
rogando recordaras la noche
queda una mirada
un recelo
la mesa servida
dos copas
una llena
la otra/
..........vacía
Migdalia
Inventario VI
Queda el vaso dormido
en la orilla de la mesa
al igual que la botella
cuyo contenido jamás sació.
Queda la vida en suspenso
colgada de una promesa-rezo.
Ese Adiós retumbando en el silencio
de los pasos que nunca escuche.
Queda el hueco en la cama
lleno de nada y de frío,
la silla, algún abrigo
olvidado al partir.
Lili
Inventario VII
queda un jardín mustio
arrinconada la vida
una estela sin fulgor
las manos extendidas
quedan los lamentos
las risas ahogadas
el grito de la entraña
reclamando la pasión
queda mi boca
amarga
seca
sin ti
Migdalia
Inventario VIII
Queda lo amargo
de la fruta ya prohibida,
el jardín que no cultivamos
y que ahora...se marchita.
Queda mi amor: el verdadero,
el sentido,
que nómade y sin rumbo
deambula entre el olvido/y el recuerdo.
Lili
viernes, septiembre 21, 2007
Sos [Migdalia Mansilla]

sos entraña
una herida abierta
un camino sin señales
sos todo lo que soy
en la angustia de vivirte
Migdalia B. Mansilla R.
Busco [Gustavo Tisocco]

Busco
Busco la brisa que despabile mejillas,
el relámpago tenaz que sobresalte espejos,
noches que denuncien día y luz.
Busco la magia de eruditos gorriones,
surcar un mar alcanzable/real,
palpar tantas odiseas de sauces y manantiales.
Busco la efímera presencia del silencio
que detrás del ruido aguarda,
volver a ser destello/torrente.
Busco habitar mi espacio con certezas,
inspirar aromas,
retornar sublime.
Descubrir, al final de todo,
...............que la vida es éxtasis.
Gustavo Tisocco
Derechos registrados
De Andreas [AndreaS]

Había una aurora boreal en el libro del abuelo,
la leyenda china, las campanadas siniestras
del reloj de madera, arco iris, lluvias,
riadas, la abuela recitando Alan Poe.
Había un olor de canela, pasteliltos,
la leña ardiendo rojo-vivo,
el dulce cantar de las cigarras,
el primer amor, ecos de Woodstock.
Una niña desnuda corriendo de la guerra,
el rumor de la "singer" y la voz de Ella.
Ojos claros que eran océano y cielo.
y escribí la primera sílaba,
la segunda – y hasta hoy escribo – ¿cuántas miles?
©Andreas
Albur [Diana Poblet]

albur
Cómo decirte cuánto lo siento
si nunca estás
salió
no se encuentra
partió a Irak
temo que has sido abducido
por alguna migración de bandurrias
sabrás que los de aries no poseemos
habilidad para disculparnos
cuando nos decidimos es ahora o nunca
te he buscado en la plaza en las calles en los cafés
en los cajones en los armarios en las iglesias
en los bolsillos del gabán azul
he consultado hechiceras tarot analistas
he torturado celulares teléfonos ordinarios
alámbricos e inalámbricos
once palomas mensajeras han fracasado
y ahora hacen terapia de grupo en el balcón
recostadas sobre una azalea fucsia
te he dejado mensajes sobre vidrios empañados
en los baños de la frontera
en los parabrisas
en los espejos
en la butaca quince del Teatro Colón
adentro de una botella arrojada al Pacífico
sólo resta este espacio navegable
improcedente híbrido plano
especulando dar contigo y tu obcecado silencio.
¿Aún es posible lo nuestro,
Dios?
diana poblet -
La sombra [Elisabet Cincotta]

se pensó Juan Salvador
miró hacia la pequeña calle
un chirrido/gritos
Elisabet Cincotta
Apuntes de la fobia sin melancolía [María Eugenia Caseiro]

Apuntes de la fobia sin melancolía
Cómo entender la pared
avenida en circunstancia
planos con hendijas para huir
agujeros portados como esquemas...
...............fugarse
y retrasar la lentitud
para quebrar la razón
hasta doblar la cabeza
como flor marchita.
María Eugenia Caseiro
lunes, julio 16, 2007
Irracional IX [Migdalia Mansilla]

Irracional IX
sinónimos
absurdo / irracional
incoherente
la negación de la razón
vértice del amor / odio
punto donde convergen
la cordura y la demencia
despojos de un yo
vagando en el abismo del tiempo
el destino sucumbió abatido
no hay sofismas
la palabra se declara ausente
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al desvariar en pos de la nada.
Enero 31 de 2007
Primera persona [Elisabet Cincotta]

fue tan temido el dejar de ser nosotros
logré la primera persona
la soledad te ha hecho vulnerable
transitar caminos sin tu mano
Elisabet Cincotta
Colgué [Myrtha Milella]

colgué mis harapos
myrtha milella
Terminal [María Eugenia Caseiro]

Terminal.
Al partir
se abandona el cansancio
en la pared que fuimos
varada la noción
del paso.
Fue inútil
dejar trozos de piel en el espejo,
ayer en las cornisas...
y serpentear, no sirviera
a la conciencia apurándose a vivir.
Volver [Gustavo Tisocco]

Volver
Volver del barro y
la asfixia,
del incienso, ser garúa,
magnolia certera,
destino audaz.
Volver de los cántaros,
del precipicio sin abismo,
de nefastas guerras del polen,
hechizo cruel.
Volver de todos los regresos,
de los niños viejos,
tragedia elocuente
y de la bruma.
Volver de vos,
eclipsar los ojos,
ser abedul,
hiena maltrecha.
Volver y ser espacio
donde la partida escapa,
volver a ser un leño
entre olvidadas cenizas.
Volver sin retorno,
sin colectivos ni guirnaldas,
volver de abajo,
de cielo, de escombro.
Volver hecho espuma,
paisaje, barco de papel
eterna tristeza,
tango mortal.
Volver y ser respiro,
agua y arena.
Gustavo Tisocco
De "Entre soles y sombras"
Tregua [Gabriela Delgado]

Tregua
amordazando dolores.
Arrinconaste mis sombras
Hoy vi tus náufragos ojos
Otoño [Fanny Jareton]
OtoñoRegálame esa noche
y termina con el mito de la virginidad.
¡No ves que muero por vivir!
Fanny G Jaretón
No quiero partir [Graciela Wencelblat]

no quiero partir
ruido a comidamujeres sacudiendo sábanaspuliendo metalessilencio en casas de vacacionesalgo sostiene el aireescucho la música del árbolel arcoiris danzaabre caminosal brillo de la infanciaabro la puerta a la sensibilidadla ternura rodea mi nombreme recuesto en el hueco de la manono quiero partir.
desde graciela
Emigrante [Marisa Aragón Willner]

El vuelo hacia la luna de las ninfas
Marisa Aragón Willner
Esa piel que tuve un día [Julia del Prado]

Esa piel que tuve un día
Esa piel que tuve un día
de mis manos se fue
deja su giro en alforja
su montar de caballo en mí
se fue está ahí en sombra
triunfante dije un dia lo hallé
más no es él es su ausencia
su no ser su estar ahora en otro.
Julia del Prado
(Perú)
Dos poemas de la escritora cubana, Xiomara Pagés [Xiomara Pagés]

Amor de Invierno
Busqué tu boca como gata en acecho,
mi olfato te buscó en el ambiente,
y te amé febrilmente,
tendido en mi lecho,
incendiando tu piel que ya estaba caliente.
Me llené con tu figura y con tu aroma,
apreté locamente tu cuerpo contra el mio,
leí en tus ojos, esa pasión que asoma,
el ímpetu incansable, de este amor tardío.
Lo nuestro es imposible, pura utopía,
amores dantescos que ya no existen;
no quiero ya llenarme de melancolías,
ni quimeras que duelan ni lastimen.
Adiós, mi amor de invierno,
que ligero volaste lo mismo que viniste.
El recuerdo del momento, será eterno,
impreso en mi pecho, quedó cuando te fuiste.
Xiomara J. Pagés
Copyright, Marzo 2005
Píntame el Cuerpo
Píntame el cuerpo, todo de Negro
y acuéstame despacio sobre tu cama
cúbreme de lazos y vaporosos velos
imprímelo en sábanas, con calor de tu llama.
Deja impregnado el blanco lecho con mi figura
para que nunca en la vida, pueda borrarse
y recuerdes y recrees esta dulce locura
de dos cuerpos que amando supieron darse.
Píntame con tus pinceles, amado mío
que yo seré tu musa, tu alma y tu lienzo,
llénalo de líneas, de tus fuegos y bríos,
pon la fantasía que en mi mente yo pienso.
Extiende en la yerba la túnica creada
que el agua de lluvia la selle y bendiga
y entre tus obras, la lleves bien guardada
sin que de su origen, jamás nadie diga.
Xiomara J. Pagés
(Poema premiado en Madrid, en 2005)