lunes, junio 23, 2008

RECITAL POÉTICO ÁRABE VENEZOLANO XXX ANIVERSARIO UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA- VENEZUELA [ORLANDO CAMPOS]



LIERATURA Y VIDA


Desde Caracas


April 11, 2008 8:40 pm


POETAS DEL RECITAL ÁRABE-VENEZOLANO
Gracias Carmen Cristina Wolf.
Por Orlando Campos R




El recital cultural artístico-lírico, novedoso, es un acercamiento de pueblos unidos por la poesía, el saber, la ciencia y la amistad. Su realización en la sala de usos múltiples de la Mezquita Sheik Ibrahim de Caracas, donde se desarrollan importantes acontecimientos artísticos, indica la relevancia del evento.

José María Aristimuño
La poesía de José María Aristimuño se inserta en la veleidad, lo fútil, lo caprichoso y el paroxismo del instante orgásmico de la vida amorosa, es un seguir el determinismo bohemio epicúreo de la pasión afectiva que es como un vuelo errático de mariposas amarillas. Es frágil, mujer, es virgen deseada, sin miseria, incapaz de dominarse y precisar. El amor, según sus versos, sin darnos cuenta, nunca se entendió que era un regalo, un sueño. A veces y no todas las tardes la vida plena toca tus puertas, en el tiempo de la vida no hay ida ni vuelta, totalmente arbitrario con desmesura, es el destino terrible “fatum”, la fatalidad, acepta el otoño tal cual es, no hay manera de escapar del dulce escalofrió que provoca el sin sentido, ser gloria y desaparecer sin gloria, son espejismo rotos cargados de inocencia sutil.

Bokhari Mohammadali Ibrahim
El poeta Bokari Mohammadali Ibrahim expresa el alma de la arena, la vida de los vientos, la visión de los cielos, el calor de la amistad, la bienvenida al peregrino, la amistad sincera sobre todas las cosas. Su versos muestran intuición forjadora y creadora de nuevos lazos humanos de solidaridad, un compromiso permanente de aproximación y alcance de la excelencia y búsqueda incesante de la perfección. Todo sustentando en una plataforma estructural lingüística insuperable mantenida por principio éticos y valores no negociables, que le han permitido alcanzar claridad, belleza y emoción en sus composiciones líricas. Podemos apreciar y visualizar su sueño, notamos su ejercicio sin tregua tanto de su creatividad como su habilidad en escribir, expresión clara y genuina de su sentir.




Tere Casas
Tere Casas, en este libro, nos presenta el amor disfrutado en el edén de la serpiente: el árbol es símbolo de vida perenne donde se desarrolla el amor y la pasión. Nos propone la búsqueda del amor en el amplexo amoroso, fuerte como borrasca vespertina, que está sujeto al tallo, a “un tronco centenario”, a un roble, ubicado en la discreta floresta de su intimidad, acunado entre ramajes, dinámico que hace despertar la espesura de su “yo”, encadenado a sus raíces, para buscar emociones ardorosas donde se culminan y amalgaman, y así saciar sus deseos en el otro, hacer estremecer las hojas, resucitar el bosque y resplandecer el verdor de la pasión.
Ligia Colmenares
Ligia Colmenares centra su atención en la contemplación de la palabra en sí. Utiliza el Río y el agua para hilar sus poemas, desbordando el conocimiento para adentrase en el sentimiento. Palabra hecha mujer, mujer encarnada en la palabra, en el escrito, rebasada en las letras. Agua, río, poemas con sentidos, llenos de riquezas, que encierran mundos de significados, ofertas de goce y deleite del éxtasis de yo contemplativo. Sus imágenes, las cosas, ideas y conceptos forman el “unum” (uno) para adueñarse del tiempo y del espacio navegando por el río solo suyo, amalgamados en sus poemas, concisos, pero pletóricos de sabiduría y belleza, como nuevos mandamientos de Dios, enviados por ángeles de amor y sabiduría, para así tejer sueños.

Migdalia Mansilla
Estos poemas de Migdalia Mansilla están envuelta en la nostalgia otoñal, en el pasado. Son letras, son poesías que penden en el reloj de un tiempo que se acaba, su casa está cerrada no hay luz, anhela al ser amado ido, añora sus años mozos, los recuerdos la rodean y la cercan, la desesperanza la invade, la describe como olas que se agitan de su mar en calma, como un peso del tiempo que es ineludible, se siente como una pluma arrastrada por la brisa, le llegó la tarde y se hizo otoño, ella es lo que pasó, sus escritos son nostalgia nacida del adiós, su verbo presenta una lucha inútil para durar más allá del crepúsculo, plasma sus ansías de vida que tropiezan con el aire que la ahoga, peregrina por los rescoldos del olvido que la abrazan, ya no hay tierra. Sus versos son un canto al otoño inexorable.

Marcia Reverón
La poesía de Marcia Reverón es silencio, soledad y la búsqueda del amor-fruición, a ello se apega como la mujer sedienta de pasión, imantada a la luna, entregada a su ocaso, desenvuelta en la soledad y en el silencio, que es olvidar lo absurdo, en el mar de la noche oscura y plena. Sentimiento de soledad acentuado. Para hacerlo más intenso, cierra los ojos, se sumerge en la noche-bálsamo, ya que el día es triste y la tarde huye. Su poemario es el disfrute extremo de intimismo, se refugia en su sagrado yo, se aloja en la eternidad jamás perturbada, su claustro es para gozar lo infinito, descubrir el canto y la palabra de un “otro soñado” y creado por ella en un abrazo de tango serenado semejante a una lluvia que nunca llegó y se disolvió en brisa.

Lidia Salas
La letras de Lidia Salas nos muestran lo despiadado de lo efímero, lo fugaz, el desaparecer de todo, la nada. Poesía que proclama La caducidad de nuestra vida, es el freno de la esperanza, es la destrucción de los ideales. El tiempo ha asolado los predios de la infancia, la niñez se va con el sentir el fluir de la sangre entre las piernas, se derrumba el amor de seres queridos, la ráfaga de la vida lleva hacia la nada. El olvido y el tiempo ensordecen, no permiten escuchar los suspiros, son abandonados al viento en la penumbra, no se llega a la tierra de los sueños, se parte hacia el espacio del viento, la libertad es una ramera, el corazón amoroso es mínimo y ligero, las relaciones son andrajos de alianzas, solo hay la certidumbre del vacío, derruida está la quimera, anda a la deriva de besos.

Silene Sanabria
Silene Sanabria es la mujer hecha poesía. Su poemario esta enraizado profundamente en lo eternamente femenino. Feminidad tratada con el bálsamo divino de la poesía, mujer dotada de laureles y carismas, engalanada con prestancia de bondad, bendecida con la fuerza del erotismo, abierta a lo sublime en el sitial de las estrellas, elevada su estima, ya no es más figura de vidriera y marca codiciada. Su verbo no permite más el holocausto de las delicadas flores. Hoy, por acción de su inspiración y creación, las brujas se expresan con belleza. La mujer será siempre triunfadora en eróticas lides. Sus ojos claman por otro acaecer, no se atropellará el encanto de su género, y se acabarán las costumbres despiadadas. Poesía mujer.

Carmen Cristina Wolf
A Carmen Cristina Wolf la consume la actividad interior, lo exterior se interioriza y así su mente vuela de su casa, está representada en todo lo que ella hace todos los días con las manos: dobla colchas, trenza lazos, escriben, se estremecen en la cocina, bordan sueños. Su actividad del “tu” y de los “otros”, las desdobla en sus poemas, en el escrito, son huéspedes de su “yo”, invita su sentir creador ha permanecer siempre junto a ella, se escucha y ve al sol dibujar, se refugia en el pétalo, comparte la visibilidad del pensamiento, entra en el mundo de los niños soñando con zapatos nuevos para disfrutar vacaciones, saltar, recorrer el mundo y lucirse. La cotidianidad de su mundo interior es transportada por su poesía a la esfera de la ternura, al pedestal de lo bello y al encanto del misterio develado.

Orlando Campos
Mis poemas no son más que mi yo diverso y disperso en mil amores, es la bohemia hecha vida intima, volcada en versos. Soy caballo, guerrero de heroicas batallas, otoño aburrido, viajero incansable, amor de mujeres, le chismeaba al viento que las amaba, agiganté pasiones, no podía ser de otra manera, me dejé conquistar por ojos tiernos, suaves caricias, oí trinar cantidad de aves, la melodía de sus voces penetraron mi corazón, amor de miradas. Son siempre los instantes que rigen mi vida, un perro ladró, un mango madurito cayó en el patio, una gallina cloqueó, se oyó el tañido de una lejana campana, la luna con luz verde alumbró, prosigo mi camino de mil veredas en mi soledad felicidad, en compañía de mis seres queridos, con mi perro, con mi “yo” ensimismado.






Caracas 10 de Abril de 2008 * Bautizo de los poemarios editados por la Universidad Nacional Abierta

viernes, abril 18, 2008

Cuerpo Traidor /Insepulta/Mármol [Liliana/Migdalia/Elisabet]


Cuerpo traidor


No enterraré este cuerpo...
hasta que no lo vacíe de ti.

Ni sepultaré estas manos
que acariciaron tus días.

Seré una zombie,
jirones de pena colgarán de mí
no serán brazos, ni piernas, ni torso,
serán colgajos esperando su muerte
................................................./y su paz.

Cuando vacía esté,
y la vida gotee sin prisa,
y los párpados no quieran abrir
.............................../o no puedan
y los muñones carne ya no posean...


Cavaré la tumba de la traidora materia
/que me hizo amarte.


Liliana Varela
2008






Insepulta



no echen tierra sobre mis despojos
aguarden el ocaso
las sombras
miren bien
escuchen
no sea que algún grito lastimero
brote aún de mi garganta herida
al llamarte amor / al llamarte



Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al morir de ti.
Abril 18 de 2008







Mármol



"No echen tierra sobre mis despojos"
Migdalia Mansilla Rojas



Ahuyenten la noche
con la brisa de este amor

duele
en la frialdad del mármol

mezan las ramas para susurrar
la última melodía

sólo un minuto de luz
alcanza
para percibir su nombre
en el grito ahogado de mi historia

"No echen tierra sobre mis despojos"
.............................................................aún



Elisabet Cincotta

domingo, marzo 09, 2008

Trazo




domingo, marzo 02, 2008

¡Bendición!

(Foto: 31/12/07- 90 años cumplidos))
¡Bendición!


Sí, papá, te pido la bendición, como acostumbramos aquí en Venezuela, a pedir a los padres, a los tíos, padrinos, a quien queramos mucho y tengamos como alguien especial, la bendición. Sólo que en este caso, ahora me bendecirás seguro desde otra dimensión, desde un lugar ignoto, y en mi fe, desde donde van las almas después que parten del cuerpo.

Te fuiste mi viejo. Decías siempre que te morirías el día que “a ti te diera la gana de morir” y así fue, porque de otra manera seguro, seguirías con nosotros aquí. Te fuiste y dejaste tantos vacíos, la casa se siente más grande, tu voz que llenaba y tronaba como un eco, ya no se escucha, tu mueble preferido, te espera para que leas la prensa en voz alta, como siempre, y todas las mujeres que aquí viven, diciéndote, “papá, que Migdalia no ha leído aún los periódicos” . “Ajá”, -respondías- y a los quince segundos de nuevo la lectura y el correspondiente comentario a la noticia del día. Asi, día tras día de mi estar en casa, me acostumbré a que siguieras leyéndome, ahora de adulta y tan vieja como tú, lo que de niña, siempre hacías, la prensa diaria.
Te fuiste mi viejo, y dejaste en todos el vacío mayor, ese que no se sabe cómo definir, ni explicar, pero que se siente tan adentro y tan de alma, que pareciera cortara como un fino bisturí. Mi mamá, tan pequeña ahora, tan débil, te espera como si hubieras salido de viaje para Cabimas o Mérida, fueron sesenta y dos años juntos en un matrimonio donde ella era esa sombra luminosa que te seguía, que te tuvo como su pilar y guía. Mi hermana, llora y sonríe con pena, va a tu habitación y te busca en cada detalle, tenías un mundo en ese espacio tan tuyo. Mi sobrina, quien te cuidaba ya como a un niño grande, lo quiere todo y luego no sabe qué hacer con tanto y vuelve sobre sus pasos, acariciando tu ropa. Mi hermano, ha acomodado todo, buscando esos papeles que siempre hay que buscar sin saber cuáles son, encontrándote en cada rincón donde dejabas tu historia.

Y yo, yo no sé ni cómo siento, sólo sé que en este momento escribo con los ojos llenos de llanto…

Como a cada rato, en los últimos tiempos repetías este fragmento, como yo tantas veces, te lo repito, bajito, para que no te despiertes, asustado y temeroso:

“Ningún hombre es, en sí, equiparable a una isla; todo hombre es, en sí parte de un continente; es una porción de la tierra firme.
Cuando el mar se lleva un terrón, como cuando se deshace un promontorio, Europa se disminuye.
Lo mismo pasa cuando se llevan a uno de mis amigos. –La muerte de todo hombre me disminuye, porque yo soy una parte de la humanidad.
Por eso, no mandes nunca a preguntar Por quién doblan las campanas: ¡ están doblando por ti ¡
John Donne


Papá, desde donde estés…¡bendición!
Ovidio Antonio Mansilla Serjal, falleció el 29 de febrero de 2008, a las 12:00meridiem.
Migdalia B. Mansilla Rojas, su hija, murió un mucho ese día con él.

miércoles, diciembre 12, 2007

Hasta el final [Migdalia Mansilla]


Hasta el final


la razón se levanta
rompe los esquemas
se torna bordón de las angustias

traspasa el tiempo
-con su aguda lanza-
el pecho inundado
de evocaciones viejas

el cuerpo cae
..............pétreo
.................inerte
se vacían las manos
de la mies atrapada
al soplo del viento
y en el yacer
del último minuto
las huellas de la vida
quedan impresas
en los ojos de arena


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al escuchar el tic-tac… de aquel reloj.
Diciembre 12 de 2007

domingo, noviembre 18, 2007

De tercera [Migdalia Mansilla]


De tercera


somos un puñado de los otros
los marginados


los que vamos apiñados
en cualquier parte
los que tenemos abultados los estómagos
por los parásitos que nos carcomen las entrañas

somos el prójimo que te provoca

voltear la mirada
taparte la nariz
para no sentir el olor nauseabundo
de nuestras heces y orines
pegados a nuestra piel

somos los otros

los que ignoras
los que vamos en un vagón de tercera
porque te crees que eres de segunda
llegando a primera

somos los otros

los que amamantamos a los hijos
a luz abierta
porque los hijos le chupan a la madre
hasta la última gota de leche de sus pechos

somos un puñado de los otros

de los que les tiras el mendrugo
de una falsa compasión socializada



Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: cuando se es parte y se grita que no hay vagones de tercera para gentes de tercera.
Marzo 07 de 2006



Cuadro:
Honore Daumier, Vagón de tercera clase
Época:Siglo XIX. RealismoNombre:Vagón de tercera claseDescripción:1863-1865. Óleo sobre lienzo. 65,4 x 90,2 cm. The Metropolitan Museum of Art. New York. USA.Autor:Honore Daumier
Editor:juanjomestre

domingo, septiembre 23, 2007

Inventarios [Dueto: Migdalia Mansilla / Liliana Varela]


Inventario I


Quedan dos brazos caídos,
una pluma casi sin tinta,
la palabra perdida en el verso
de una página estrujada
en la urgencia de una mujer
que se desgrana,
en un torbellino
de besos desgarrados.


Quedan rumores de ayes idos
en el doblez de mi sábana,
la lágrima furtiva y rebelde
dibujando soledades en mi almohada,
quedan también los sueños indefensos
de un mañana colgado,
en el perchero de la espera.


Quedan las paredes vacías,
descolgados los cuadros pintados
con el pincel alado de la ilusión,
junto a las fotografías sonrientes
de tiempos festivos y extraños.


Queda el quinqué que iluminó
las madrugadas del amor de hacer,
el cenicero con el último cigarrillo
y la carta que dejaste antes del viaje,
en un intento de amor sin despedida.


Quedan al fin,
asentados en el libro de la vida,
los reproches de mi alma,
en las líneas del adiós.


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al sentarme a sacar las cuentas de esta vida contigo y más, sin ti.
Septiembre 14 de 2007

Del Libro inédito: En la oquedad del tiempo

....................................(versos de olvido)



Inventario II



Quedan sin terminar los "te quiero"

en respuesta al amor que te tenía,

una colilla, cenicero ya vacío

mudo testigo de nocturna huida.

Queda el eco de tu voz en el vacío

que se llenaba con el goce del placer,

un suspiro, caricias sin destino

una flor que marchita no te ve.


Lili

Inventario III



queda un rosario de palabras/

nunca dichas

otras vagando en el espacio

alguna perdida en el torrente

de algún río lisonjero

en el rumor de su voz

queda una camisa olvidada

el pañuelo con que enjugué

las lágrimas de la despedida

queda el olvido

repleto del recuerdo

que eres tú


Migdalia



Inventario IV



Queda la impronta de tus manos

que a las mías amparaban

en la tarde azul

del lamento-lágrima.

Queda tu risa en la memoria

que hoy recuerda y se reprime...

esa sensación de pesar

que comprime el alma

y la repliega.

Quedan los sitios que ocupaba

tu estampa -y mi piel

ahora sólo son santuarios

donde flagelo mi ser.


Lili

Inventario V



quedan tus huellas

salpicadas en mi piel

el cuaderno donde escribí

el diario de lo no vivido

queda el chasquido de tus besos

retumbando en mi memoria

la oración de cada mañana

rogando recordaras la noche

queda una mirada

un recelo

la mesa servida

dos copas

una llena

la otra/

..........vacía


Migdalia


Inventario VI


Queda el vaso dormido

en la orilla de la mesa

al igual que la botella

cuyo contenido jamás sació.

Queda la vida en suspenso

colgada de una promesa-rezo.

Ese Adiós retumbando en el silencio

de los pasos que nunca escuche.

Queda el hueco en la cama

lleno de nada y de frío,

la silla, algún abrigo

olvidado al partir.


Lili

Inventario VII



queda un jardín mustio

arrinconada la vida

una estela sin fulgor

las manos extendidas

quedan los lamentos

las risas ahogadas

el grito de la entraña

reclamando la pasión

queda mi boca

amarga

seca

sin ti



Migdalia



Inventario VIII


Queda lo amargo

de la fruta ya prohibida,

el jardín que no cultivamos

y que ahora...se marchita.

Queda mi amor: el verdadero,

el sentido,

que nómade y sin rumbo

deambula entre el olvido/y el recuerdo.


Lili

viernes, septiembre 21, 2007

Sos [Migdalia Mansilla]


Sos


sos entraña
una herida abierta
un camino sin señales

sos todo lo que soy
en la angustia de vivirte


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: asi, escrito asi, como cuando escucho un tango malevo.
Enero 16 de 2007

Busco [Gustavo Tisocco]



Busco



Busco la brisa que despabile mejillas,
el relámpago tenaz que sobresalte espejos,
noches que denuncien día y luz.

Busco la magia de eruditos gorriones,
surcar un mar alcanzable/real,
palpar tantas odiseas de sauces y manantiales.

Busco la efímera presencia del silencio
que detrás del ruido aguarda,
volver a ser destello/torrente.

Busco habitar mi espacio con certezas,
inspirar aromas,
retornar sublime.

Descubrir, al final de todo,
...............que la vida es éxtasis.



Gustavo Tisocco
Derechos registrados

De Andreas [AndreaS]


"Sólo la entrega para recobrar
eso que se perdió y volvió a encontrarse
y que una y otra vez volvió a perderse(... )
Dicen que digo algo que ya se dijo antes
¿Lo diré nuevamente?
Lo diré nuevamente."
T.S Eliot



Había una aurora boreal en el libro del abuelo,
la leyenda china, las campanadas siniestras
del reloj de madera, arco iris, lluvias,
riadas, la abuela recitando Alan Poe.

Había un olor de canela, pasteliltos,
la leña ardiendo rojo-vivo,
el dulce cantar de las cigarras,
el primer amor, ecos de Woodstock.

Una niña desnuda corriendo de la guerra,
el rumor de la "singer" y la voz de Ella.

Ojos claros que eran océano y cielo.
Había en el alma el torrente de la vida,
y escribí la primera sílaba,
la segunda – y hasta hoy escribo – ¿cuántas miles?


©Andreas
de La taza de Té, 2005-

Albur [Diana Poblet]


albur


Cómo decirte cuánto lo siento

si nunca estás

salió

no se encuentra

partió a Irak

temo que has sido abducido

por alguna migración de bandurrias

sabrás que los de aries no poseemos

habilidad para disculparnos

cuando nos decidimos es ahora o nunca


te he buscado en la plaza en las calles en los cafés

en los cajones en los armarios en las iglesias

en los bolsillos del gabán azul


he consultado hechiceras tarot analistas

he torturado celulares teléfonos ordinarios

alámbricos e inalámbricos

once palomas mensajeras han fracasado

y ahora hacen terapia de grupo en el balcón

recostadas sobre una azalea fucsia

te he dejado mensajes sobre vidrios empañados

en los baños de la frontera

en los parabrisas

en los espejos

en la butaca quince del Teatro Colón

adentro de una botella arrojada al Pacífico

sólo resta este espacio navegable

improcedente híbrido plano

especulando dar contigo y tu obcecado silencio.


¿Aún es posible lo nuestro,

Dios?



diana poblet -

La sombra [Elisabet Cincotta]


LA SOMBRA


se pensó Juan Salvador
subió las escaleras
la azotea lo acogió

miró hacia la pequeña calle
y en gesto de supremacía
extendió sus brazos

un chirrido/gritos
una niña llorosa levantó
a la sombra que moría


Elisabet Cincotta
23/01/2006