sábado, julio 15, 2006

Alma de bolero [MIgdalia B. Mansilla R.]



Siento así,
como al dejo de la lágrima
un bolero cantado entre las letras:
de un amor que me traiciona,
que se hizo humo,
un gritar que ya no estás
un desconsuelo en el sueño,
y aunque inolvidable siempre vivas
en la piel que me recubre,
en el corazón que late a disonancia
del compás ternario y del dos por cuatro,
sólo sé que la vida se me ha hecho,
por la magia de tus besos idos,
¡un bolero y un tango también!

¡Sí! siento así,
como al rescoldo de un hogar
el ascua menuda y frágil
que quedó entre los dos,
y esa canción, ese bolero,
que al escucharlo parece
que sabe del amor que nos unió
en una sola alma
y ¡partida en dos!

Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al cerrar los ojos y recordar el bolero que marcó el comienzo de las alegrías perdidas.Fecha: Julio 11 de 2005


Esperaré


Esperaré
a que sientas lo mismo que yo,
a que la luna la mires del mismo color.

Esperaré
que adivines mis versos de amor,
a que en mis brazos encuentres calor.

Esperaré
a que vayas por donde yo voy,
a que tu alma me des como yo te la doy.

Esperaré a que aprendas de noche a soñar,
a que de pronto me quieras besar.
Esperaré
que las manos me quieras tomar,
que en tu recuerdo me quieras por siempre llevar,
que mi presencia
sea el mundo que quieras sentir,
que un día no puedas sin mi amor vivir.

Esperaré
a que sientas nostalgia por mí,
a que me pidas que no me separe de ti;
tal vez jamás seas tú de mí,
mas yo, mi amor, esperaré,
esperaré, esperaré, esperaré


Compositor: Don Armando Manzanero
.

En hilos de volantín {Migdalia B. Mansilla R.]



El viento sopla fuerte, el sol ilumina la noche, la luna se quedó en el día y el niño que suelta la pita mientras la baja a la tierra, siente que sus ojos se agrandan, se hacen soles, se visten de fiesta, porque se da cuenta, que la luna guarda en su sonrisa, a toda la tierra entera.





Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al mirar con ojos de niño al universo entero.
Septiembre 28 de 2005

Busca un sitio en mi piel [Migdalia B.Mansilla R.]


te reto
¡sí! te reto

a que busques
en toda mi piel
un pliegue
un poro
un lugar
donde no hayas
escrito la historia
de este amor
-donde no hayas
dibujado
los recorridos
de tu lengua

busca un pedazo
de piel que no tenga
tu huella
donde no haya sentido
un temblor alguna vez
donde no quede
la luz de tu carne viva
en su memoria ciega

busca en mis ojos
un acampado
que no haya sido espejo
-donde no sienta que en ellos
se ha cristalizado una sonrisa tuya
que hoy se derrama por el mundo
alegre y huérfana de mí

¡te reto!
a que juntes en los labios
todos tus besos
para que borres de un solo tirón
el sabor de los míos y el de mi piel entera


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al sentir un escalofrío que me recorre la espalda, al encontrar entre mis cosas alguna cosa tuya.Noviembre 13 de 2005

viernes, julio 14, 2006

Ignorancia [Migdalia B. Mansilla R.]


nunca supe en qué lugar
te encontré
ni dónde el río se devolvió
danzando sobre las piedras

(tengo la memoria enjaulada
en el olvido)

haría falta un poco de sol
para sanar las heridas
y saber
si el silencio que escucho
es la bulla estridente
de tus pasos siguiendo
la curva infinita del adiós


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al tratar de encontrar la línea recta del encuentro.
Julio 14 de 2006

Rencor [Migdalia B. Mansilla R.]


La puerta estaba entreabierta. Un sonido extraño, lejano, llegaba casi imperceptible. Pero él, acostumbrado a los sonidos del campo, sabía que algo raro y diferente estaba pasando.
Se asomó con sigilo, como si alguien estuviera tan cerca que pudiera tocarlo.
Oteó el horizonte, los alrededores. El sonido, la bulla extraña, parecía venir de la línea azul que ya pintaba naranja.
No podía descifrarlo. De repente, se hizo el silencio.
Sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo.
Las manos le temblaban, las piernas desfallecieron y fue rodando hasta caer de rodillas.
Fijó la mirada en el piso. Sintió un peso inmenso en la espalda, mientras intentaba levantarse, caía una y otra vez .
Una sombra se iba acercando. El terror lo invadió por completo. Cayó de bruces. La cabeza se estrelló contra el piso.

Cuando abrió los ojos, horas después, le contaron que la mujer que había amado, su mujer, la que se fue con Juan Primito, la había asesinado un hombre que escuchaba el silbido de la muerte.

Nunca pudo explicar Ramón, cómo es que pudo estar en dos partes a la vez.

Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: cuando el rencor en los hombres hace imposible el olvido.
Junio 20 de 2006