lunes, julio 31, 2006

Insomnio/Rebeca Montañez/Me duele / Migdalia Mansilla R.


Conocer a Rebeca Montañez ha sido una revelación. Pluma fuerte, sin tapujos, sin velos absurdos y sin embargo plena de la mayor de las ternuras hacia el otro, hacia su prójimo. Mexicana, de Mérida, Yucatán. Mujer de andar pisando fuerte. Amiga. Le escribe al amor con máyúscula, le escribe a la vida.
Se define en un poema que ella misma catalogó de burlón asi:

Lo que soy (poemita burlón)


Yo de niña fui graciosa,
de adolescente llorona,
en mi juventud cabrona,
y en mi verano impetuosa...
(Pita Amor)


Aquel me llamó saforebeca,
Alberti, tan sólo amiga,
Aleixandre, sombra herida
Y Almafuerte, mentirosa.
De Campoamor, fui la niña
de Pessoa, la silenciosa
de Gelman, la cantorita
Y para Lorca, mocita
Para Lezama Lima, preciosa
yo tan solo me sé misteriosa...

Rebeca Montañez


Hoy, comparto con Rebeca este espacio, este rincón con los amigos y es que su prosa me llega, su palabra desenfadada a veces me hace sonreir ante su descaro y otras como en INSOMNIO, taladra los sentidos.


Insomnio

A solas estoy con tu cuerpo hecho de distancias, y las briznas de tu olor entre mis dedos, mientras palpo los rincones para amoldar la noche entre tu piel y el alba. Empieza el vago ritual de las horas detenidas. Los grumos del pan ácimo merodeando en mi lengua, y esta sed que no es más que la falta de tus labios en mi espera. Deambulo, evado, resisto, doy vueltas en la cama y me pregunto ¿Cómo saber de tí? No sé si eres materia, hálito, impulso luminoso en esta noche. Nos une y nos separa un velo blando, un almud de melancolía, un azumbre de lágrimas perdidas, dos mil pasos sin retorno.

Yo, de tanto nombrar sombras no sé si me he extraviado para siempre de tu mano. Me ahoga esta vigilia, no sé como ahuyentarla. Te traigo de regreso hasta este lecho y pregunto al límite de la razón ¿Existes? ¿Fuiste? Y ruedan hasta el piso -como cuentas rotas- un millón de cosas que no dije,- y debiste saber, - en medio del silencio mojado por la angustia.

A lo lejos tañen campanas, son como un canto triste de sirenas. Un tambor antiguo golpea la esperanza. Y en este fatigoso túnel de misterios, de pronto surge la respuesta...

Para dar nombre a las cosas amadas, sé que existes.

Rebeca Montañez



Acompaño a Rebeca con una de mis prosas, producto de esos momentos cuando el sentir lo supera todo y la pluma se hace bastión en la emoción.


Me duele


Me duele la brisa cargada de recuerdos, el mirar anciano, la sonrisa convertida en mueca, un niño que llora y la madre que grita. Me duelen las falsas promesas, el andar despacio, el camino incierto; la cordura de perderte en la locura de tenerte guardado en mi recuerdo. Me duele el libro que quedó abierto en la hoja que se hizo mustia. Me duelen las horas que pasan huecas, el pecho que no tengo, el vacío, la soledad entre muchos, tu voz ausente y la mía ronca de gritarle al viento, que es tanto lo que me duele, que me duelen tus palabras, hechas versos.


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al sentir un dolor punzante en el seno ausente.
Julio 12 de 2006



4 comentarios:

Rbk dijo...

Mil gracias desde el alma, Migdalia. POr el honor de estar aquí, enre tus líneas, en tus afectos, entre tus cosas significativas. Hiciste una elección maravillosa, rescataste dos poemas que tienen gran significado para mi. Tu respuesta estuvo fusionada, alta en valor emotivo, esplendente. Creo estar aún lejos de la descripción que haces de mi persona, no obstante, me siento profundamente agradecida de tu mirada y tu juicio luminoso. Ojalá y con el tiempo me acerque a todas esas cosas maravillosas y las incorpore a mi persona.

Con mi cariño, con mi agradecimiento.

Papyrus dijo...

Se agradece la visita a la biblioteca y nos complace le hayan gustado las obras disponibles en el género romántico.

Migdalia Beatriz Mansilla Rojas dijo...

Rebeca, el honor es mío y el agradecer el que me permitas tu palabra esté entre las mías. Por ti, mi afecto en la amistad.

Espero sigamos compartiendo letras y espacios.

Besos, Migdalia

Migdalia Beatriz Mansilla Rojas dijo...

Verónica, gracias a ti por llegarte ahasta acá. Para nmi un placer el visitar tu hermosa Biblioteca.

Un abrazo,
Migdalia